FÉLIX VERDEJO HABLA SOBRE SU ACCIDENTE Y SU FUTURO




Entrevista por José Sánchez Fournier / El Nuevo Día

¿Como te sientes físicamente a poco más de un mes de tu caída?

Pues gracias a Dios me siento bien. No tengo dolor. Estoy como si no hubiera pasado nada.

Visiblemente te ves algo machucado.

Sí. Tengo manchas por todos lados, de las cicatrices de las heridas del accidente, pero está bien todo lo demás.

Sufriste muchas heridas superficiales. Te pelaste las extremidades, los hombros, el rostro, la espalda baja. ¿Cuál fue la peor herida del accidente?

Lo más difícil que se me hizo fueron los codos. No podía estirar los brazos. Se me enconó esa área ahí. No se me hizo fácil. No podía guiar, no podía casi caminar.



Cuando te viste con todas tus heridas luego que te atendieron, ¿qué pensaste?
 Yo rápido dije: “diantre, mira mi cara”. Ahora tengo que usar cremas y todas esas cosas para que la cara vuelva a ser la misma.

Cuando Ricky regresó a Puerto Rico de Nueva Jersey y te visitó por primera vez, ¿qué te dijo?

Yo esperaba el regaño cuando llegara allí pero él me miraba y me preguntaba: ¿Estas bien? ¿Cómo te sientes? ¿Tú crees que puedas volver a pelear? Yo le dije que sí y pensé, “diantre, le fallé al pueblo de Puerto Rico. A mi gente que me sigue y que está conmigo día tras día trabajando en esto. Tronchar mi carrera por una motora. Se me fue el avión ahí. De esa aprendemos, de los errores se aprende.

¿Llegaste a pensar que por el accidente hasta ahí llegaron todos los sueños que tienes y por los que has trabajado duro?

Pues fíjate no pensé eso porque no me dolía ningún hueso. Pensé, “estoy bien, esto es que estoy ‘mondao’ nada más”. Es un descanso forzoso. Sabía que podría seguir peleando.



Antes del accidente estabas encaminado a retar al campeón mundial peso ligero Terry Flanagan como coestelar de la pelea de Manny Pacquiao el 5 de noviembre. Esa pelea se hizo sal y agua debido al accidente. ¿Fue el perder esa oportunidad lo más que te pesó mentalmente?

Mi carrera iba en ascenso, era una buena oportunidad. Iba a cerrar el año con un título mundial si Dios lo permitía y ganaba esa pelea. Le iba a traer alegría a mi país que, es lo que yo quiero, y un nuevo campeón para Puerto Rico. Pero, nada, vamos pa’ encima. Eso no se queda ahí. Cuando el doctor me dijo que no iba a pelear como en seis meses para recuperarme y descansar pensé: “está bien. No hay problema”. Yo estaba tranquilo. Lo tomé todo “relax” porque yo mismo fui el que cometió el ‘foul’.

Más allá de echar culpas, ¿has pensado qué conducta fue la que te llevó a terminar en este incidente con una motora?

Pues sí. De verdad que eso fue decisión mía. Yo tenía esa motora a escondidas, todo por divertirme. Desde pequeño tenía motoras, pero dejé de correrlas cuando comencé a representar a Puerto Rico internacionalmente como boxeador aficionado. Pero ahora me dio con correr motora de nuevo. Estuve todos esos años sin correr. Iba todo bien, al pie de la letra. ¿Por qué volver de nuevo? Pero, nada, de esa aprendí. No vuelvo a tocar una motora. Se me fue la guagua por eso, una pelea de título mundial ahí en dos meses.



Y la motora, ¿quién la tiene?

Yo la regalé. ¡Muchacho! Podía hacerla dinero (venderla), pero le dije a alguien “llévatela. No quiero saber de eso”.

Aparte de perder una oportunidad de pelear por el título mundial, mucha gente opina que tu imagen perdió algo de proyección por este incidente. ¿Te preocupa eso?

Pues mira, eso son cosas que pasan. Siempre la crítica va a estar. Y el apoyo siempre va a estar. Siempre y cuando uno haga las cosas como se debe, ahí va a estar el apoyo. Yo entiendo que comportándome como se debe, y peleando y trabajando como todo un campeón, entiendo que ese respaldo estará ahí siempre.

¿Te preocupa que este suceso pueda afectar tu rol en los planes de Top Rank, la empresa que te promueve y que ha invertido tanto tiempo y dinero en tu carrera?

Ellos me imagino que han pasado por muchas situaciones como estas, y peores. Me imagino que no se meten mucho en la vida personal de los atletas que tienen firmados. Pero esto fue un error que cometí yo y tengo que asumir las consecuencias.



¿Te has puesto los guantes o has intentado entrenar después del accidente?

No. todavía estoy retirado del gimnasio.

¿Para cuándo esperas volver?

Entiendo que como en de dos a tres meses porque como no vamos a pelear todavía. Yo no tengo prisa. Esto va a llegar paso a paso nuevamente.

Has recibido mucho apoyo y ganado mucha fama desde temprano en tu carrera. ¿Afectó eso tu perspectiva y tu concentración, llevándote a distracciones como la motora?

Yo veía mucha gente en las corridas de motora. Todos los amigos ahí y yo en mi casa metido. Eso fue lo que me impulsó a comprar una motora. La tenía guardada escondida. Algunos amigos me decían, “chico, no te montes en motoras. Yo me les fui por encima a sus consejos y mira lo que pasó. A mí siempre me ha gustado eso (el motociclismo), pero yo dependo de mi cuerpo y entiendo que una caída podía poner en peligro mi carrera. En un momento cambié mi pensar y todo lo que me dijeron me sucedió. La gente que me apoya se preocupó por mí. Estaban tristes por lo que me pasó. Como todo joven uno quiere divertirse, pero esa no era la manera. Entiendo que la gente que me sigue estuvo ahí apoyándome en mi situación. Muchos critican, pero es parte de…

¿Te preocupa que tus próximos rivales ahora aprovechen tus lesiones o que esas heridas en el futuro afecten tu boxeo?

Pues no fíjate. Yo estoy enfocado en ir a toda pelea “ready” pa’ no dejarme dar. Y si me dan, ir pa’ alante como quiera.



Félix Verdejo relata los sucesos del 7 de agosto:

Estaba con un amigo mío. Recuerdo que antes de salir él quería que me pusiera el casco, porque no lo tenía puesto. Insistió en que me pusiera el casco, y entonces me lo puse.

Arrancamos para los kioskitos de Luquillo. Allí comimos en La Parrilla.

Cuando salimos, estábamos en Río Grande y de repente la motora empezó a “chimear” (sacudirse lateralmente perdiendo tracción) y empezó a descontrolarse. Yo rápido peleé con ella un rato y clavé el freno. Cuando puse el freno se me barrió y ahí fue que di más vueltas que un trompo.

(Durante el accidente) pensaba “diantre a estar pelao ahora”. Pensaba de cuando me fueran a raspar todas esas pelás, chacho. No está fácil estar to’ mondao y que los médicos te estén curando y sacándote todas esas piedras de la brea.



Yo nunca me había montado en una ambulancia. Cuando estaba en la ambulancia, para controlarme y qué se yo, los paramédicos me sedaron. Desperté en el hospital, todo vendado. Pero recuerdo que cuando me estaban montando en la camilla yo empecé a tirar puños y patás para que no me amarraran. Ahí fue cuando me sedaron.

Tan pronto vi a mi mamá (en el hospital) le dije: Mami, me caí corriendo. No le digas a Ricky que yo estaba en motora (rie). Y entonces ella me dice, “hay muchacho, eso lo saben las noticias, el mundo entero”. Y ahí pensé, “ea rayo, me chavé”.

Me acuerdo de todo claramente. Las personas que fueron a visitarme, todo. Gracias a Dios no perdí memoria ni el conocimiento.