JUAN LAPORTE, LA MANDÍBULA DE HIERRO

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Por Damián Ferrer
Cada vez que se habla sobre los grandes boxeadores boricuas, resaltan a Wilfredo Gómez y su pegada bestial, el lindo boxeo de Hector Camacho, las gloriosas carreras de Félix Trinidad y Carlos Ortiz, el talento sobre natural que tenía Wilfred Benítez y la grandeza de Miguel Cotto en estos tiempos.

Pero he notado que no le damos pleitesía a esos generales del aguante. Solemos olvidar a esos maestros que nacieron con ese “don” de absorber castigo. Que tal si les digo que existió un ser humano que peleó con noqueadores de la talla de Salvador “Sal” Sánchez, Rocky Lockdrige, Eusebio Pedroza, Wilfredo “Bazooka” Gómez, Julio César Chávez, John John Molina, Azumah Nelson, Kostya Tszyu, Zack Padilla y jamás visitó la lona.

Pues si, hubo un uno, es boricua y su nombre es Juan Laporte. Realizó 57 combates, con un total de 457 asaltos y de estos, 100 rounds fueron entre todos los nombres que en el primer párrafo se mencionaron. Todas sus derrotas las vendió caras, siendo un oponente que siempre obligaba a sacar el máximo.

La única vez que Laporte no terminó un combate completo fue ante Zack Padilla. En esta pelea, la esquina de Laporte detuvo la pelea en el asalto número 10 y se dice que el boricua se disgustó con la decisión de su equipo. Como dato curioso, esta fue el último combate de Padilla, quien era campeón de las 140 libras OMB. Este sufrió una lesión en el cerebro (coágulo), luego de una sesión de sparring con un “jovensito” llamado Sugar Shane Mosley. No hay duda, que Laporte ha sido de los boxeadores con una de las mejores mandíbulas en la historia.

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