“JUANMA” LÓPEZ, TE DEDICO ESTAS PALABRAS

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Por Frankie Piñero / La Esquina Neutral

Estimado Juan Manuel “Juanma” López, hace aproximadamente cinco años atrás te dedique unas palabras después de observar como “Mikey” García te noqueaba de forma aparatosa. Recomendé tu retiro, y si no lo hacías de todas manera te apoyaría.

Después de ese combate, noqueaste de forma espectacular por segunda ocasión a Daniel Ponce De León, pero sufriste dos derrotas de mala manera frente Francico “Bandido” Vargas y Jesús Cuéllar.  Te alejaste del cuadrilátero por dos años hasta que escuchaste los cánticos de sirenas para abandonar el retiro y enfrentarte a Wilfredo Vázquez Jr. con quién existía una guerra verbal por años.

Ciertamente el descanso vino bien, pues en el combate fuiste de menos a más para doblegar a Vázquez Jr. por nocaut en el undécimo asalto.  Todos elogiaron tu estrategia.  Una vez más la euforia llevaba a pensar a una nueva oportunidad.   Surge el finiquitar un combate con Jayson “La Maravilla” Vélez y se logra.

Ahora te hablará el amigo, no el bloguero o comunicador,  el amigo al que tu brindaste información confidencial y la misma quedaba entre tu y yo. “Juanma”, en tu combate con Jayson lanzaste el arsenal que te quedaba.  Fuiste como siempre hacia al frente, mostraste tu indudable bravura y moriste en la raya.

Observando todo el combate y sobre todo, esos últimos tres asaltos, estuve preocupado, sólo te sostenía el ínstinto de peleador.  Tu rostro ensangrentado y tu mirada casi pérdida era el escenario de que tendrías un final aparatoso, y así sucedió.

Una vez más desearía que optes por el retiro, que nada ni nadie te convenza para un futuro combate.  Aquellos que se te acerquen con ofrecimientos, simplemente no desean el bien para ti, y les importaría un bledo tu salud.  Piensa en la misma y en tu familia. Te lo digo de corazón. Sería una lástima que desees continuar y no deseo observar de nuevo la escena del último capítulo.

Hoy queda la gran satisfacción, de que junto a una gran fanáticada fuimos testigo en observar un jibarito de Juncos, que fue campeón mundial en dos divisiones y en cada combate demostraba su bravura. Hoy, ya no tienes nada que demostrar, pero tienes mucho que ofrecer a los jovencitos que pueden ser los campeones del mañana.  ¡Dios te bendiga, campeón!