EN LA CUARTA, FUE LA VENCIDA

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Por Damián Ferrer / La Esquina Neutral
Después de 19 años de carrera profesional, cuatro peleas por el título mundial, entre ellas un robo y un “no decisión”, Edgar Raymundo “Sugar” Beltrán, (35-7-1, 21 KOs), logró convertirse en campeón del mundo OMB, del peso ligero (135 libras), al derrotar anoche por decisión unánime al ex campeón africano Paulus Moses (40-4, 25 KOs).

“No tengo palabras. Di todo lo que tenía. Realmente tuve que esforzarme. Él es un peleador muy experimentado y duro. Me sorprendió con un par de buenos golpes, pero de inmediato pensé en mi familia y todo lo que he pasado a lo largo de mi carrera. Lo di todo. Hice mi carrera de la manera más dura, y ahora soy un campeón”, dijo el recién coronado.

La carrera de Beltrán ha sido una dura, con muchos tropiezos. Cayendo derrotado en seis ocasiones en sus primeros 30 combates. A finales del 2000, se le dio a conocer en el deporte, no precisamente por una prometedora carrera, si no por ser uno de los “sparrings” principales de Manny Pacquiao, cuando el filipino se comía a los boxeadores crudos.

Beltrán es de esos extraños boxeadores, que a pesar de no tener una carrera prometedora, se ha mantenido gran parte de esta, con una prestigiosa promotora (Top Rank). No coronó en su primer intento al título mundial, cuando empató ante Ricky Burns, en un combate que para la mayoría de los que han visto la pelea, vieron como claro ganador a Beltrán. Cabe resaltar que el combate fue en Escocia, prácticamente en el patio de la casa de Burns.

Su segunda oportunidad, fue ante al campeón en dos categorías y campeón OMB, CMB, FIB y AMB de las 140 libras, Terence Crawford. En este combate, perdió claramente de manera unánime. La curiosa y algo dolorosa fue su tercera oportunidad, cuando pudo hacerse campeón mundial, al noquear a Takahiro Ao en el segundo asalto y por no marcar las 135 libras la tarde del pesaje, el título quedó vacante. Peor aún, si llegaría a hacer el peso, y ganar el título, al parecer sería despojado de este, ya que en ese combate arrojó positivo a un anabólico ilegal. Por eso, la tercera, está vez no fue la vencida.

Pero anoche, al derrotar a Moses, logró lo que todo boxeador anhela desde el primer día que se pone unos guantes golpea a un saco (costal) y a sus 36 años, hacerse campeón del mundo. Beltrán se une a los más de 150 boxeadores mexicanos que han ganado títulos mundiales.