UN NEFASTO EMPATE OPACÓ UN EXCELENTE COMBATE

 

Por Frankie Piñero / La Esquina Neutral

Observé a Gennady “GGG” Golovkin (37-0-1, 33 KO’s) vencer a Saúl “Canelo” Álvarez (49-1-2, 34 KO’s), 116-112. Demostró que era más fuerte, que tuvo más aire , ejerció presión efectiva y ese potente jab de izquierda parecida a un recto fue clave en abrir su ofensiva. En cuanto a “Canelo”, mis respetos, porqué enfrentando por primera vez a un mediano natural, soportó la pegada de “GGG” y aunque en la segunda mitad se notó cansado, sacó corazón y al final respondió con ofensiva de a tú a tú para que las cosas no le fueran peor.

Podemos mencionar que “Canelo” puede vencer a cualquiera de los pesos medianos de la división debido a su buena actuación, pero con “GGG” no pudo. El kasajo demostró con sus 35 años que al joven león le falta para superarlo. Por otro lado, observó a muchos con la trillada frase, “Canelo hizo más de lo que se esperaba”, y en cierta manera la misma es cierta. Pero dicha frase es una como de consolación. No es tan solo hacer más de lo que se esperaba, “Canelo” tenía que hacer mucho más para vencer al campeón mundial.

Golovkin hizo lo mismo de siempre, presionar y atacar con solidos golpes a un “Canelo” que supo salir airosos en momentos difíciles. El kasajo demostró que la pegada que tanto alardeaban los fanáticos de “Canelo” no era tan poderosa como para moverlo. Fue un combate excelente, de gran calidad y memorable. Pero lo lamentable de todo esto es la decisión de los jueces, y más Adelaide Byrd (118-110 Álvarez). Está señora definitivamente tienen que enviarla a acompañar a C.J. Ross en su retiro vitalicio. No hay manera para tal aberración. La decisión de los jueces fue nefasta, y opacó lo precioso del combate.

Entiendo que Álvarez ganaba más con una derrota que con ese ridículo empate. Aunque ya tiene el respeto de algunos, hoy tendría mucho más de parte de los fanáticos, sus bonos estarían mucho más alto y la revancha posiblemente tendría un rotundo éxito en el PPV. Pero lamentablemente ese empate significa un daño para el boxeo, una falta de respeto para el fanático y un favor dañino e innecesario para el de Guadalajara, porque los fanáticos lo observarán como otra ayuda más.

Aun así ambos boxeadores tienen mi respeto, a Golovkin por demostrar una vez más que es el mejor peso mediano de la última década y “Canelo” por probar su calidad frente a un verdadero rival.