SER BOXEADOR

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SER BOXEADOR…
Es disciplina, dedicación y sacrificio.
Muchas madrugadas frías y mojadas.
Para construir tus cuentos de Hadas.
Una mezcla de pasión y oficio.

Donde se apuesta todo o nada.
Que nunca hay enemigos pequeños.
Sea mexicano, gringo o puertorriqueño.
Todos buscan darte esa gran estacada.

Abunda la familia y amigos en victoria.
Alegría, fiestas y mujeres en exceso.
Pero cada vez que caes en el proceso.
Ten por seguro que otra será la historia.

Para los promotores la joya más preciada.
Mientras para ellos sea todo ganancia.
Muchas veces aprovechando tu ignorancia.
Hasta que no le sirvas y te usan de carnada.

Se sufren todos los golpes y las heridas.
Deporte muy violento y a veces cruel.
Practicado por el hombre y la mujer.
Que suben al ring apostando la vida.

Tu entrenador especie de padre y mentor.
Muchas veces lo integras a la familia.
Todos los días en constante vigilia.
Si lo cambias por otro te tildará de traidor.

Mientras estás dentro de las 16 sogas.
Tus familiares entran en estado de pánico.
Para ellos es tan intenso y dramático.
Son los únicos que nunca te dejan a solas.

Pobreza, hambre, gloria, fiestas y glamour.
Rodeado de hipocresía y de gente buena.
Fans que te alaban y que te envenenan.
Es el precio a pagar para ser boxeador.

Por Damián Ferrer / La Esquina Neutral